El bibliotecario está leyendo a Jorge Baños Orellana
“La premisa de un centro vacío que aunque es invisible es calculable, por la trayectoria que le imprime a lo visible, y que aunque es calculable es imposible de fijar en una cifra, encontraría su equivalencia estilística en los efectos de perplejidad que asaltan al lector frente a una escritura que no acaba de cerrar el sentido. Lo inefable del objeto alcanzaría representación en lo que no se alcanza a leer pero se supone, en las incertidumbres de un estilo por el que circula de un modo ciertamente errático la significación” (Baños Orellana, 1995, 122).
