Presentación Revista Saltos N°2 en Biblioteca Córdoba. Por Hernán Brizio

12190854_1629200500678882_5817521236292401582_nPresentación Revista Saltos N°2 en Biblioteca Córdoba.

Por Hernán Brizio

 

Que el título de la revista interrogue ¿“Psicoanálisis en Córdoba”? me lleva a tratar de delimitar, allí, el para qué de una fundación, ya que, en lo que atañe al psicoanálisis, no hay lo fundante de una vez y para siempre.

Haremos entonces de ciertos principios, fundamentos, en los cuales establecer el rigor de nuestras formas para situarnos en la praxis. Por ello nuestro preámbulo refiere: “Como fundación: establecer una tensión, probablemente no necesaria, como modo de forzar el movimiento y la delimitación franca de un quehacer”. En tal caso nuestra institución se liga a la organicidad de una matriz discursiva, montaje de lazos, donde ubicaremos principios o actos que, leídos retroactivamente, permitan imputarnos una escritura devenida hoy como Revista Saltos.

Dicha revista, creemos, se asienta en el concepto como fundamento, cimiento sobre el que se apoya para establecer una formalización. De tal modo que lo que hace a una fundación, es lo que hace fundamento, a saber, aquí, poner en valor la causa del psicoanálisis estableciendo, como objeto, la tensión entre la salud mental y el trabajo de lo mental.  Por ello nos vimos llevados a crear un estatuto donde estos objetos tensionados entren en juego ya que el concepto sobreviene al lugar de lo imposible de una práctica, y si bien no garantizan la aprehensión del fundamento original ocupan su lugar oficiando como tal. De este hecho se desprende que fundación salto incluya en sus principios la investigación, legitimando la historia como contabilidad de lo mental, trabaje en inteligencia artificial para reactualizar, y reavivar, el invento freudiano de lo mental a través de la ficción “la mente y lo mental”, o cree las condiciones de actualización de un concepto en la tensión Psicoanálisis y Epistemología (módulos de investigación hoy).

Jacques Lacan dijo, en 1964, que “el psicoanálisis se disuelve en lo que propaga”, y es por eso que el hecho de pasar al público un objeto revista pretendería que el psicoanálisis adquiera sitio cada vez, es decir, ligarlo, cada vez, a la lengua de la que surge como efecto. En el editorial de la revista se aclara “acá se tratará de nombres, no de lugares”, añadiendo luego que “un territorio no necesariamente está forjado de antemano”. De hecho podríamos aseverar que no habrá el psicoanálisis cordobés pues, para nombrarlo así, habría que desconocer las inscripciones, trazos y superficies que lo forjan.

La Psicoanalista Ana Waisman (EOL) especifica, en una entrevista que concedió a Saltos, que una implantación radica en realizar un agregado no necesario, lo que a su vez reviste una pérdida inherente a dicho acto, pues algo ya no habitará la lengua en la que fue pensado, y al ocupar otros espacios las tensiones o rupturas serán inevitables. La Conversación con la psicoanalista Alicia Larramendy (ELP) trata de ello sin ambages: de rupturas e implantaciones trata un análisis, pues el territorio es la lengua y la virtud del ciudadano radica en cómo habitarla. De tal modo, que los ciudadanos son la ciudad y no así la localidad que habitan. Así, circunscribir las coordenadas del territorio Cordobés, y jugar su historicidad, ordenaría un modo de jugar la lengua de cada habitante aprehendida en una contabilidad. El texto “La historia, lo mental”, de Julieta Lucero, lo expresa fehacientemente. En otras palabras, se trata de lecturas, las que, según Lacan, consisten en saber imponerse límites, delimitación que Rubén Goldberg y Vicente Luy juegan en sus entrevistas, el editorial dice “el primero, inferirá que, como una ciudad debe ser leída, elige, como modo de vida, dedicarse a editar; el segundo, por concluir que solo se sacan consecuencias de lo literal, clama ser editado” para devolver la poesía a su sitio.

Desprendo de ello, la idea de que un objeto revista se inscribe y que dicha inscripción es paradójica, oficiando como doble superficie pues permite la iden­ti­fi­ca­ción de una organización institucional y, a su vez, genera la multiplicación de su identidad.

Por ello, no habrá fundación sin tropiezo y, tal como leemos en el texto “Un principio un lugar” de Javier Bolaños, el tropiezo, también es sitio: ¿Cómo ajustarse a él?, en Salto entendemos que es necesaria, allí, una operación científica, tal como lo propone el texto De lo necesario de la precisión en psicoanálisis (Bolaños) advirtiendo a la vez que “para precisar un real no es necesario conducirse con exactitud”.

Para finalizar, vuelvo a preguntas que circulaban ya en el año 2012 (cuando nace FS), y que se hayan asentadas en nuestro preámbulo: “¿qué lugar para el psicoanálisis hoy?, ¿qué lugar para el psicoanálisis en nuestras latitudes?, ¿qué lugar para el psicoanálisis en Córdoba?”.

Nuestra búsqueda, ligada a la investigación y la enseñanza, plantea de algún modo el destierro del sitio fundante, en tanto nuestras inscripciones son el punto de partida de un proyecto que no empuja a creación de “identidades fijas”, sino a una orientación que se desprenda de fragmentos (¿inventos?) del propio suelo con otros. Tal vez solo allí, podremos decir, fugazmente, “Psicoanálisis en Córdoba” pues, tomando otra vez el editorial, “Entendemos que hacer psicoanálisis es poner en valor el desajuste estructural entre lo que hay y lo que se encuentra, con el propósito de destacar que, para que un lazo sea posible, solo la creación de un artificio permitirá la salida”.

 

 

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