Saltos

Revista Nº: 5

EDITORIAL. Fundación Salto. 

CONCLUSIONES

Entrevista

Aproximaciones a una lectura en Córdoba. Entrevista a Diego Tatián. Fundación Salto.

Artículos

Los otros, los refugiados. Diego Puente Rosa.

De un saber que no conviene al sentido de la práctica analítica. Advertencia al analizante. Santiago Hernández.

El cuerpo no es el organismo: una diferencia esencial en la clínica. Marina Nicolai.

HISTORIA

Entrevista

Entre el psicoanálisis, la historia y el arte en Córdoba. Entrevista a Alfredo Terzaga Moreyra. Fundación Salto.

Artículos

Primeras aproximaciones al abordaje de lo mental en Córdoba: dificultades de una práctica psiquiátrica. Julieta Lucero.

Una satisfacción como diferencia. Natalia Losano.

Experiencia freudiana de la locura y no con la locura. Ricardo Pon.

El anhelo de estar a la altura. Mirko Zamora.

CIENCIA

Entrevista

Psicopatología, asistencia y subjetivación. Entrevista a Fernando Colina. Fundación Salto.

Artículos

Automatismo y Autonomía: dos  perspectivas (anti)humanas. Javier Bolaños.

Ser, hacer y deber ser. Bucles extraños en el proceso de transfiguración desde la práctica profesional a la investigación científica. Juan Alfonso Samaja.

Las fricciones del movimiento: desafíos y dificultades en prácticas artísticas desde la gestión cultural autónoma. Caso Proyecto Big Bang Arte. Félix Marcelo Piñero.

REFERENCIAS

La lucha por la salud. Su estado actual en la ciudad de Córdoba. José Manuel Álvarez.

SALTOS. Vocabulario.

GUÍA PARA AUTORES

Editorial

La paradoja cuerpos cifrados, cifras corporizadas, propuesta como título de la revista Saltos Nº4, nos ha dejado una curiosa hipótesis: la cifra es el horizonte de la época y nosotros, considerados como cuerpos allí, acabamos indefectiblemente cifrados. La lectura de la actualidad parece estar clara: cada vez que se quiere hacer cuerpo, que se anhelan esos efectos individuales, se debe ser cifra.

Tal vez ese sea el gran dilema contemporáneo: el que, por las razones mencionadas, desemboca en la dificultad general de sostenerse en una práctica cualquiera.

De todos modos hay que saberlo: donde no hay espacio para la corporalidad, el destino ya está escrito.

Pero la solución no es tan simple pues, por más buenas intenciones que se tengan, un cuerpo no puede jamás estar a la altura de una pretensión. Esa es su cruz, la de siempre aparecer caído de toda articulación ideal propuesta. Esto es clave: un objeto, una vez producido, no puede ser reabsorbido por el sistema que lo genera ni encajar totalmente en otro (al que se supone debería adaptarse), por eso su estatuto de caído o separado; pero justamente por estarlo es que puede dar soporte para iniciar otro camino que ofrezca alguna variabilidad a la cifra establecida. Solo el cuerpo que se tiene puede brindar ese otro comienzo. Tal vez sea esa la única ventaja de estar suelto.

Quizás allí se encuentre el único lugar para un psicoanálisis: el de poner en valor la posibilidad de la decisión en una vida, de dar una respuesta en lo ineludiblemente dado. Y de allí, a lo mejor, podrá surgir algún horizonte nuevo, lo que establecerá, seguramente, un nuevo anhelo de estar altura.